UN TAPATÍO PARTICIPA EN INVESTIGACIÓN EN EL ÁRTICO

Mayo 20 de 2010

Longyearbyen, Norway — En el marco de la expedición El Ártico Bajo Presión, científicos de nueve países, entre ellos uno de México, participarán en lo que constituye el experimento más amplio sobre la acidificación de los océanos hecho hasta la fecha, en el cual se explorarán los efectos del aumento del nivel de bióxido de carbono (CO2) en la vida marina.

El Instituto de Investigaciones Marinas IFM-GEOMAR de Alemania (Instituto Leibniz de Ciencias Marinas) y la organización ambientalista Greenpeace documentarán las amenazas más inmediatas que enfrenta el Océano Glacial Ártico: la acidificación de los océanos, el derretimiento del hielo marino debido al cambio climático y las expansión de las pesquerías en dicha región.

Los océanos absorben alrededor de 8 millones de toneladas del CO2 provenientes del uso de combustibles fósiles, lo cual es equivalente en términos de volumen a llenar más de mil millones piscinas de tamaño olímpico. El resultado de esa absorción y el consecuente aumento de CO2 en la composición química del océano es la acidificación. La supervivencia de plancton, corales y otras especies marinas está críticamente amenazada por este fenómeno.

En este ejercicio que dará inicio a finales de este mes, participará el coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México, el biólogo marino Alejandro Olivera (originario de Guadalajara, Jalisco), quien comentó que si bien se espera que los impactos de la acidificación inducida por CO2 lleguen primero y en mayor medida al Ártico ya que los cambios están ocurriendo más rápidamente en aguas frías que en tropicales, esta expedición es de gran importancia para México ya que la acidificación de los océanos es un problema global que no se debe ver ajeno. En el Golfo de México y el Mar Caribe ya se han detectado variaciones naturales en la química del océano que puede afectar la manera cómo responden los corales con la acidificación de los océanos. Arrecifes importantes como el sistema arrecifal veracruzano y el sistema arrecifal mesoamericano podrían verse afectados y con ello todos los servicios ambientales que proporcionan.

La acidificación de los océanos representa una bomba de tiempo bajo el agua y es una razón más del por qué tenemos que hacer recortes urgentes y profundos en las emisiones globales de CO2. Mientras los gobiernos siguen permitiendo el incremento de emisiones, se presenta una grave amenaza para la vida marina que ya hace frente a los efectos del cambio climático, la sobrepesca y a la contaminación.

Greenpeace lleva a bordo del barco Esperanza a varios de los científicos del instituto, junto con más de 30 toneladas de instrumentos científicos. Greenpeace ayudará en el despliegue de los equipos en Kongsfjord, donde serán utilizados para simular las condiciones futuras de la acidificación de los océanos y controlar los posibles efectos de este fenómeno.

A lo largo del verano en el hemisferio norte, la expedición de Greenpeace El Ártico bajo presión también expondrá y documentará el derretimiento del hielo marino en el Ártico debido al cambio climático y cómo la industria pesquera se desplaza cada vez más al norte para explotar áreas del océano anteriormente protegidas por el hielo que constituyen las principales amenazas al Océano Glacial Ártico que están poniendo en peligro la vida silvestre y el medio ambiente.

— Greenpeace México

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